“Sin intermediarios virtuales hoy no hablaríamos de innovación abierta”
Charlamos vía e-mail con David Ràfols, promotor y alma matter de Innoget, un portal web diseñado para intermediar virtualmente en innovación y transferencia tecnológica, que a pesar de su reciente lanzamiento al mercado, con toda seguridad intervendrá en los contratos de transferencia de tecnología más destacados de los próximos años entre las universidades y las empresas de España y otros países.
Conocedor de las bondades de la investigación universitaria así como de las necesidades de innovación en las empresas, este emprendedor apasionado de la intermediación intercambia con Transferencia Magazine sus pareceres sobre el presente y futuro de la innovación abierta y la transferencia de conocimiento.
Podríamos decir que Innoget es un intermediario de innovación abierta, ¿cuáles son los principales objetivos de esta iniciativa?
Si entendemos la innovación abierta como el uso intencionado de entradas y salidas de conocimiento con los objetivos de acelerar la innovación interna, tal como afirma Chesbrough –creador del término de Open Innovation–, la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿cómo pueden las empresas capturar conocimiento externo de forma fácil, rápida y global? ¿Cómo puede la comunidad científica dar a conocer el conocimiento que genera?
La respuesta está en los intermediarios virtuales de innovación. Me atrevería a afirmar que sin ellos hoy no estaríamos hablando del Open Innovation con la insistencia con la que lo estamos haciendo. Y particularmente me estoy refiriendo a Innocentive, la punta de lanza de todo este movimiento, detrás del cual han venido otros, entre ellos Innoget. Innoget pretende cubrir el vacío existente en España en lo que se refiere a la intermediación virtual para la transferencia tecnológica.
¿Cómo está siendo la respuesta de las empresas y de los investigadores ante el proyecto Innoget?
Sorprendente. Desde el primer día muchas de las empresas a las que nos acercamos vieron la iniciativa como una herramienta muy interesante, y de aquí nuestra insistencia en desarrollar nuestro proyecto hasta llegar al lanzamiento de Innoget. Desde el punto de vista de los investigadores, aquí la cosa ya es distinta.
Por un lado, tetenemos una base muy sólida de investigadores que nos están apoyando a través de su participación en Innoget. Pero la realidad actual es que sólo a una pequeña proporción de los investigadores españoles (que no me atrevería a cuantificar) le motiva el hecho de orientar su investigación o parte de ella al mundo empresarial.
Esta es una realidad que no vamos a cambiar por muchas plataformas de intermediación que existan, y que deberá ser abordada en algún momento no muy lejano mediante cambios profundos en las organizaciones de investigación, particularmente en sus formas de governanza y en sus criterios de reconocimiento a los investigadores. Nos jugamos parte de la competitividad de nuestro país. En lo últimos meses estamos viendo un gran interés de la comunidad científica de otros países, como Estados Unidos, Inglaterra o Alemania en Innoget. Esto nos demuestra que estos países ya han cambiado esta realidad o están en proceso de ello, y en cualquier caso nos indica claramente cual es el camino a seguir.
A pesar de que Innoget es una empresa joven, ¿en qué habéis avanzado desde Connectainnova, la primera versión de Innoget?
Innoget es una evolución de Conectainnova. Planteamos Conectainnova como una primera plataforma de intermediación para convencernos de que realmente había una necesidad real de herramientas Web 2.0 para el mundo de la innovación y la transferencia tecnológica. Aspectos como la escabilidad de la plataforma, su ámbito geográfico de actuación o los servicios que ofrecemos son algunas de las características más importantes de Innoget que Conectainnova no contemplaba.
Sois pioneros en utilizar los medios sociales de Internet –la llamada Web 2.0– para difundir vuestras oportunidades de innovación abierta en España, ¿están siendo útiles o todavía les queda camino por recorrer?
Yo sólo puedo hablar de Innoget y puedo decir que efectivamente está siendo útil para las empresas y centros de investigación que ya se han lanzado a utilizar la plataforma. Pero queda todavía mucho camino por recorrer, en el sentido que nuestra herramienta todavía es poco conocida en España, especialmente entre el mundo académico y científico. Estamos llevando a cabo diferentes acciones para llegar a ellos con el objetivo de convertir a Innoget en un referente para la transferencia tecnológica. La evolución de la plataforma a nivel de visitas, registrados etc. nos indica que vamos por muy buen camino y que muy pronto conseguiremos nuestro objetivo.
¿Cómo surgió la idea de pasar de empleado a empresario, y cómo fue la experiencia de emprender en el mundo de la ciencia y la tecnología?
Yo siempre me he movido en entornos relacionados con la innovación y la tecnología: primero en la Universidad donde realicé mis estudios de doctorado con una beca universidad – empresa. Después en el mundo empresarial en departamentos de I+D. Y justo antes de lanzarnos con la aventura de Innoget en el Cidem, ahora Acció10, en su red de asesores tecnológicos.
Todo ello me aportó una visión global de la innovación y la transferencia tecnológica desde sus tres ejes principales (universidad – empresa – administración pública). Y pude entender porque en algunas ocasiones el sistema falla. De aquí a tomar la decisión de fundar Innoget hay varios aspectos que fueron importantes. Pero destacaría de manera especial la determinación de todo el equipo en una idea que a la larga esta demostrando tener su espacio en el mundo de la innovación.
Recientemente habéis establecido un acuerdo con una empresa estadounidense para tener presencia en otros mercados, ¿crees que es necesario ser global cuando se trata de innovación y conocimiento?
Para nosotros ha sido una gran noticia. Esta colaboración nos abre oportunidades en otros mercados puesto que lo que sucede en Innoget automáticamente se traslada a otros países a través de plataformas mejor posicionadas. El acuerdo al que haces referencia nos permite estar en Estados Unidos y Japón. Pero no nos detenemos aquí. En las próximas semanas cerraremos un acuerdo similar con otra plataforma a través de la cual accederemos al mercado anglosajón, de forma especial al Reino Unido, Canada, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Además, nuestro lema es “Growth through Open Innovation”, entonces, ¿cómo no vamos a ser abiertos en nuestro modelo de negocio y colaborar con plataformas similares a la nuestra?
Cada vez más las empresas y los investigadores se relacionan de forma abierta, principalmente gracias a las herramientas basadas en Internet, ¿crees que el futuro de la transferencia de conocimiento entre la empresa y la universidad pasa por la innovación abierta?
Estoy convencido de ello. El otro día asistí a una reunión en la que una persona que lleva muchos años en este mundo asimilaba el proceso de la transferencia de tecnología al de las relaciones de pareja, y decía: primero nos encontramos, a continuación nos conocemos y finalmente damos un paso más y nos comprometemos a través del matrimonio, por ejemplo. Pues bien, en la transferencia tecnológica universidad – empresa sucede la mismo: es necesario encontrarse (grupo de investigación – empresa), para luego conocerse y finalmente llegar a un acuerdo (proyecto, licencia de una patente etc.).
Si yo un día no hubiera encontrado a mi mujer, hoy no estaría casado con ella ni tendría la familia que hemos formado. Es decir, sin la primera fase, el encuentro, las posteriores no existen (bodas, hijos, …). O dicho de otra forma, si generamos muchos encuentros el número de bodas aumentará (contratos de transferencia tecnológica). Innoget y las plataformas virtuales son herramientas indispensables para generar estos encuentros y por tanto tendrán un papel fundamental en los procesos de innovación en los próximos años.
¿Crees que los centros de conocimiento españoles –universidades, organismos de investigación y centros tecnológicos– están respondiendo adecuadamente a los acontecimientos que están influyendo en la transferencia de tecnología como la innovación abierta, Internet y la Web 2.0, la globalización del conocimiento, etc.?
Los centros de investigación llevan haciendo Open Innovation desde hace muchos años, aunque todavía no le habíamos puesto nombre. No quisiera entrar a debatir sobre si éstos deberían orientar todavía más su trabajo hacia el mercado y ver en la innovación un retorno a la sociedad de los recursos que ésta previamente ha invertido en ellos (mi opinión personal, es que sí). Hay que seguir trabajando, todos, centros de investigación pero también el sector empresarial y la administración pública, en mejorar los flujos de información y conocimientos entre ambos actores. Ello es hoy mucho mas fácil que hace sólo unos años, gracias precisamente, a la existencia de Internet y la Web 2.0. ¡Aprovechémoslo!
Y las empresas españolas, ¿piensas que están preparadas para afrontar estos mismos retos?
Rotundamente sí. Aunque algunos digan lo contrario, las empresas españolas son innovadoras. Y lo son las francesas, italianas, griegas …, por citar algunas. Todas. Bajo mi concepción de la innovación el 99% de las empresas, por el simple hecho de existir, son de por sí innovadoras. Arriesgan en nuevos sistemas de gestión, sacan nuevos productos, modifican y mejoran los existentes. Constantemente están haciendo cosas nuevas y diferentes. El problema radica cuando pensamos, o mejor dicho, asimilamos el concepto de innovación a la innovación tecnológica disruptiva. Es decir, la de las patentes.
La fabricación de vacunas y cohetes, por poner algún ejemplo, está solo al alcance de unas pocas compañías, en absoluto representativas de la mayoría de empresas que encontraremos si nos damos una vuelta por alguno de los polígonos industriales de nuestro país. Lo único que necesitan nuestras empresas son herramientas que les permitan interactuar fácilmente con su entorno y que las políticas dirigidas a la promoción de la innovación apuesten más decididamente por ellas y por el tipo de innovación que generan.
